De existencias y propósitos

Es impactante el poder de las ideas y fascinante apreciar cómo se llega a ellas por medio de una serie de asociaciones de información anterior. No veo que se trate solamente de un chispazo de inspiración, las condiciones y referencias correctas debieron estar ahí desde antes. Interpolando y contrastando conceptos es como se llega a nuevo conocimiento.

Desde temprana edad me han intrigado los conceptos de sentido y propósito, si la vida y la existencia los tienen o si acaso existimos por un mera circunstancia aleatoria y si nuestros actos individuales tienen algún impacto real en el futuro de la humanidad. Las respuestas son más intrincadas de lo que aparentan. Para llegar a una resolución satisfactoria hemos de analizar la existencia por niveles, por capas, justo como una cebolla.

Sabemos ahora que el Big Bang se produjo porque no había otra alternativa. La fluctuación cuántica permite originar ‘algo’ prácticamente de la ‘nada’. Sin necesidad de condiciones previas. Existe algo porque fundamentalmente tenía que ser así, las reglas del juego así lo establecen. Causa sin origen. A veces es cero, a veces es uno.

Sin embargo, la evolución del universo se debe gracias a que las condiciones iniciales segundos después de la gran explosión están ajustadas precisamente de tal manera que las interacciones entre los recién creados átomos dieron origen a todo lo que actualmente existe. Es como si el conjunto de 4 reglas iniciales (gravedad, electromagnetismo, fuerza nuclear débil y fuerte) fueran perfectas, un dígito de más o de menos en el ajuste de esas fuerzas y las galaxias no se hubieran formado y por ende los requisitos para que la vida surgiera tampoco se hubieran presentado.

Esto me lleva a pensar que la vida es rara, escasa y extremadamente compleja, por lo que puede considerarse como el punto más alto de la evolución del universo. Si luego pensamos que nosotros como humanos somos una forma de vida consciente capaz de cuestionar su propia existencia el asombro es todavía mayor pues como especie somos privilegiados en poder estudiar nuestro origen y lugar en el cosmos. El universo se está expandiendo y como tal, si en cien mil millones de años en el futuro existiese todavía vida consciente le sería imposible determinar el origen del universo dado que la luz de la galaxia más cercana no podría llegar siquiera a sus instrumentos de medición; verían un vacío absoluto.

El razonamiento lógico nos indica entonces que el fin último del universo gira alrededor de la inteligencia en todas sus formas. Nuestra función como diminutas células pensantes en el gigantesco cerebro colectivo es generar conocimiento nuevo mediante la combinación y asociación de conceptos preexistentes, lo cual no sería posible sin la conservación del conocimiento en memorias externas (lenguaje, tecnología, herramientas, teorías, etc.) de tal manera que las nuevas generaciones nunca comenzarán de cero. Un niño sabe ahora que la Tierra no es plana a diferencia de generaciones completas de hace miles de años cuyo entendimiento era limitado. Una vez comprendido algo ya no es posible dar marcha atrás.

Así, este tiempo es la mejor época para estar vivo con todo ese conocimiento acumulado y disponible para todos a una pantalla de distancia. Estamos acercándonos a un punto en el que las combinaciones de conocimiento crecerán a una velocidad exponencialmente acelerada como nunca lo hemos visto en toda la historia de la humanidad. Seremos capaces de llevar a cabo las más maravillosas hazañas y alcanzar un nivel tecnológico que no somos ahora siquiera capaces de imaginar en nuestros sueños más salvajes. Llegará el momento en que la humanidad se consolide como una mega entidad pensante capaz de trascender los límites impositivos de la materia. Ese será el momento en el que finalmente regresaremos a las estrellas y podremos modificar a voluntad la topografía del mismo universo que nos vio nacer.

Confío en que el hombre será lo suficientemente sabio para encontrar su destino final en el universo y no sucumbirá en el intento ante los vicios del poder y la arrogancia de creerse superior al resto de la naturaleza.

Que ningún misterio quede sin comprenderse. Preservadas sean todas las formas de inteligencia.

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Ver ensayo gráfico.

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